relatos porno
webcams porno webcams porno webcams porno



Pulsa en la foto
- 19 anos


Conexion desde su casa
"Imagen real



Pulsa en la foto
- 22 anos


Conexion desde su casa
"Imagen real"


Pulsa en la foto
- Edad 19


Conexion desde su casa
"Imagen real"


Relato: Vida nueva (1)



Relato: Vida nueva (1)

Me presento un poco para que me conozcáis. Me llamaré Edén (o
Eden, como prefiráis). Os diré que soy español, gay casi del todo, 20 años...
Moreno de piel, con pelo rizado hasta los hombros, ojos marrones... 1’80 metros,
delgado pero no fibrado... Estudio y trabajo. Y no sé, si queréis saber más al
final va mi dirección.


Mi vida cambió mucho desde que Alex me dejó. Quizás por ser
una relación tan seria con sólo 18 años, quizás porque le entregué todo mi ser y
me hice 100% dependiente; la razón no la sé, pero cuando tras más de 4 años de
relación decidió que ya era bastante, me dejó hecho mierda.


Tuve que replantearme mi vida desde todos sus ángulos.
¿Quería seguir estudiando medicina? ¿Seguir viviendo en aquella ciudad, donde
podía encontrármelo cualquier día? Pensaba tantas alternativas que no había día
que no me doliera la cabeza. El suicidio, al principio. El extranjero, después.
Quién sabe qué. Aquellos que habéis vivido esta terrible experiencia, sabéis lo
difícil que es empezar nuevamente de cero. Pero así es el amor: si no te das
todo, no es amor; pero si te das todo, corres este riesgo...


Hubo unos cuántos días en los que no fui a clase: me quedaba
en casa, a menudo en la cama, o viendo estúpidos programas de la tele... Nunca
lloré, eso dejé de hacerlo con Fabián, pero esa es otra historia. Sin embargo,
al cabo de, no sé, una semana, decidí que tampoco podía paralizar mi vida:
aunque ésta no tuviera sentido, estaba ahí, y quisiera o no tenía que seguir
viviéndola. De modo que volví a la facultad, donde estoy a mitad de la
licenciatura.


Los primeros meses fueron horribles. El tiempo se hacía
eterno, los amigos insufribles, sin ganas de nada. Volvía el calor y todos se
ponían pesados con que saliera con ellos a la playa, o de fiesta... En alguna
ocasión lo hice, pero tan sólo para acabar llorando tras una buena tajada.


Bueno, perdón si me pongo pesado, pero realmente fue muy duro
para mí ir superando aquello, aprender de nuevo a vivir.


El caso es que el tiempo no pasa en balde, y el hombre no
sólo requiere de amor, sino también de sexo, y yo que me había acostumbrado a
hacerlo una o dos veces diarias, no tardé mucho más en comenzar a sentir un
cosquilleo del estómago hacia abajo...


Tengo que aclarar que en lo que a chicos se refiere no soy
precisamente "selectivo" o "escogido". Por alguna razón, gran parte de los
chicos que veo me gustan, me parecen físicamente atractivo, así que es fácil que
me den calentones en cualquier parte.


Poco a poco me empecé a fijar de nuevo en los chicos, y como
no en los de la facultad. Los hay de todas las clases, altos, bajos, rubios,
morenos, agradables, malosos (sí, con ese punto de desprecio que te hace
volverte un poco sumiso...). Yo tenía fichados a todos los que me gustaban, lo
que no es poco. A pesar de todo, siempre aparecía algún chico de paso, de
intercambio o algo.


Realmente había chicos tan guapos y reunidos en tampoco
espacio, que al tiempo me encontré que no había un solo día en el que no me
masturbara varias veces, con mil fantasías con todos aquellos chicos. Llegué a
masturbarme en los baños de la facultad, excitado ante la idea de que alguno de
aquellos chicos entrara repentinamente, y ante la amenaza de airear públicamente
mis pajas en el servicio, me obligara a satisfacer sus más oscuros deseos
sexuales. Allí me imaginaba yo, apoyado sobre la pared con las nalgas bien
abiertas y uno de aquellos chulos desgarrándome el ano... Y así pasaba el
tiempo.


Visto así, es fácil pensar que no pasaría mucho tiempo sin
que mi sed de sexo (que ya pasaba a ser avidez y ardor) fuera saciada por alguno
de estos futuros doctores; que aquellos jóvenes eran como Ganímedes y yo sería
el Zeus que los raptara encandilado por su belleza; que no me sería difícil
tirarme a media facultad o encontrar un nuevo novio, según me apeteciera.


Pero claro, nadie sabía nada de mi condición de gay en la
facultad, y en una ciudad de ideología tan anticuada tampoco me pareció nunca
apropiado. Ni mis más íntimos supieron nunca ni de mi orientación sexual, ni de
mi suplicio tras la ruptura con Alex, ni de mi necesidad de encontrar alguien
que me quisiera y, como no, con quien hacer el amor. Todo yo era un amasijo de
secretos en aquel edificio gris al que acudía cada mañana.




Creo, si la memoria no me falla, que era un día de finales de
Abril. Había llovido bastante, y yo estaba empapado, haciendo tiempo para mi
clase de Anatomía General, asignatura que llevaba arrastrando varios cursos
(¿será que nunca tuve un buen profesor?). No me gustaba la situación. Ahí
sentado, con la bata blanca, mientras toda esa gente que no conocía pasaba
frente a mí. Juraría que me miraban...


Entonces pasó por delante de mí. Me extrañó no haberme fijado
antes en él. Mentiría si dijera que era guapo, pero ciertamente era atractivo.
Más bajo que yo (como 1’70) y un cuerpo bastante moldeado.


Lo que más me llamó la atención fue su sonrisa. Tras ponerse
la bata, apartó su cabello negro con la mano y sonrió. Siempre me ha dado mucho
morbo el aparato de los dientes, y el no tuvo pudor en mostrarlo con una amplia
sonrisa. Y como nunca (ironía), mis ojos se deslizaron disimuladamente a su
paquete, que no parecía estar mal, y a su culo: ¡Vaya culo! Pequeñito, algo
respingón... ¡Era perfecto!


Finalmente se dio la vuelta y quedó hablando con unos amigos.
Y yo volví a mis paranoias mentales.


Cuál fue mi sorpresa al entrar en la clase de anatomía, al
ver al chico del aparato dental en mi grupo... Por algún motivo se tuvo que
cambiar, nos pidió permiso. Me parece que fui demasiado rápido en decirle que
sí. Me pasé la clase concentrado, pero no en los músculos laríngeos, sino en los
de este fabuloso efebo. Cada vez que su mirada se alejaba me detenía a
deleitarme en la perfección de sus rasgos proporcionados, el encanto de sus
gestos, el brillo de sus preciosos ojos verdes.


Era un atractivo objeto de seducción enviado por el diablo
para tentarme. No tomé un solo apunte en mi hoja en toda la hora. Cuando mi
mirada se escurría hacia su entrepierna, un escalofrío especial me recorría la
espalda, desde el cuello hasta el ano... algo que no me pasaba desde que lo de
Alex terminó.


Si en algún momento se me ocurrió decirle algo, como para
tantear si jugaba en mi campo (este campo nuestro tan complicado a veces),
enseguida lo deseché. Era un riesgo doble: a descubrirme ante un desconocido y
puede que ante toda la facultad y a recibir un rechazo. Ninguna de las dos cosas
me atraía.


Pero mientras guardaba mi bata en la taquilla, sentí un toque
en el hombro. Me quedé con la respiración cortada cuando le vi frente a mí,
sonriendo, esos labios a escasos 10 centímetros de los míos.




à Perdona que te moleste... pero como falté una semana me
faltan todos los apuntes de la semana pasada, los de la faringe y eso. Pensé
que tú podrías prestármelos...


à (¿Yo? ¿Por qué me los pedía a mí si no nos conocíamos
de nada? ¿Por qué no a alguno de sus amigos?) Por supuesto... – puse la voz
más tonta que jamás me he oído –. Pero no los tengo aquí, te los puedo traer
mañana.


à ¿Y no podrías traérmelos esta tarde? Es que no quiero
retrasarme demasiado... – y puso los labios en pucheros.


à Ok –, le dije con una risa –. después de las clases de
la tarde te los dejo.


à Gracias, eres un tío –. y dándome un golpe ¿cariñoso?
en el brazo, se fue.




Creo que no hace falta que diga que ni siquiera comí. Siempre
que me pasa algo, le doy mil vueltas en la cabeza, y esta vez más aún. Mi sangre
corría por mis venas a toda velocidad, sin decidir si hacía más falta en mi
cabeza, en mi corazón dado vuelco, o entre mis piernas.


Quizás alguien le había dicho que mis apuntes eran buenos, la
verdad es que la gente me conoce en la facultad por mi buena letra... pero no
quería acabar de rehusar la idea de que algo más querría. Finalmente decidí ser
práctico. Después de lo de Alexander, no necesitaba justamente un mal rato sólo
por hacerme estúpidas ilusiones. ¿No piensas madurar, Eden?


Para que algo de sangre me volviera al cerebro, me encerré en
el baño antes de salir y me desahogué con una paja tremenda. Obviamente estuve
pensando en él. ¿Cómo sería su pecho, tendría vello? ¿Y en sus nalgas prietas?
¿La tendría grande, a pesar de no ser muy alto? Acabé corriéndome sobre mí,
mientras imaginaba su cara de placer mientras le chupaba la polla.


Dejé los apuntes que le llevaba en la taquilla, y me fui a
las clases. Esa tarde tampoco pude atender nada, así que finalmente volví a mi
viejo habito de dibujar. La gente insiste en que lo hago bien, yo por lo menos
no me aburro.


Tras las clases, fui a las taquillas, donde implícitamente
habíamos quedado. Saqué sus apuntes para revisarlos mientras esperaba por ver si
llegaba. Pasaron diez minutos... sí, no es mucho, pero siempre me pongo muy
nervioso esperando a la gente. Digo, pasaron diez minutos, y me levanté hacia la
taquilla para guardarlos y dárselos al día siguiente.


Ya acababa de pelear con la cerradura, cuando sentí que
alguien me agarraba por la cintura. Intenté girarme, pero me taparon los ojos.
Comencé a ponerme nervioso.




à Quienquiera que seas, ya valió con la bromita...




Sólo oí una risa bajita. Me soltaron, y allí estaba él:
riendo ahora en voz alta.




à Lo siento, no quería molestar –. pero aún seguía
riendo. Le di los apuntes –. Gracias por molestarte. Por cierto, que no sé
cómo te llamas...


à Me llaman Eden –, lo cierto es que seguía nervioso, con
el pulso a mil –. y no es molestia. Cualquier ayuda que necesites me tienes.
(Juro que lo dije sin segundas.)


à Pues es un alivio, porque necesitaba que alguien me
ayudara con esta parte. ¿Estás libre ahora?




Pensaba decir que no, pero mientras solamente balbuceaba
sílabas, él me cogió del codo, y con su sonrisa siempre en la cara, me tiró
hasta un banco que había cerca, justo frente los baños. Por el camino me dijo
que se llamaba Tomás, pero que todos le llamaban Tomy. Me fijé como se humedecía
los labios secos, y ver el movimiento de su lengua hizo que la erección fuera
inevitable.


Empezamos a revisar. Yo no me concentraba, no recordaba haber
estado tan nervioso en la vida (al menos no desde que empecé con Alex). En una
de éstas, cuando llevábamos unos quince minutos, sacó una chocolatina. Me pasó
una, ni siquiera ofreció, así que hice el esfuerzo en comerla, aunque mi
estómago estaba bailando de puro nervio. Se me quedó mirando, yo no le miraba,
pero él siguió así. Finalmente levanté la cabeza y vi sus ojos muy cerca de los
míos. Me iba a besar. Sabía que me iba a besar.




à Te has manchado –. me dijo. Me limpió con la mano y
siguió con las notas de clase.




Yo me quedé atónito, pensando "soy un tonto", casi hasta me
río. Como que los nervios se me pasaron un poco. Entonces, posó su mano en mi
muslo, como si nada; a mí me dio un escalofrío.




à ¿Tienes frío?


à Sí –. contesté, pensando que era la excusa perfecta.
Sus labios no dibujaban sonrisa alguna, se mantenían serios, y sus ojos me
miraban como si quisieran verme por dentro.


à Pues yo te noto bien caliente –. y al instante subió su
mano hasta la cremallera de mi pantalón vaquero.




Mi respiración se volvió entrecortada, porque alguien podía
vernos, pero más aún porque no podía creer que aquel chico que tanto me hacía
sentir me estuviera metiendo mano. Se levantó y tiró de mi brazo... me estaba
guiando hacia el baño. Yo empecé a tener pánico.


Nos entramos en el baño, yo intenté balbucear que podía
entrar alguien, y su respuesta fue un beso en toda mi boca a la vez que me iba
empujando hacia uno de los reservados. Cerró la puerta con pestillo y
volviéndose nuevamente hacia mí, me besó. Esta vez se entretuvo más, al fin
decidí que sería mejor dejarme llevar y no pensar. Sentí su lengua sobre la mía,
mi pene ya estaba a punto de estallar, al fin y al cabo llevaba meses sin sexo
con otras personas...


Creo que nunca olvidaré aquel beso: se sentó sobre mí y
estuvimos largo rato intercambiando saliva, yo exploraba toda su boca. La
sensación del frío hierro de su aparato dental incrementaba mi deseo, un morbo
increíble... Al estar sentado sobre mí y de frente, noté su miembro contra mi
abdomen, también estaba duro. Tenía ganas de lanzar mi boca hacia él, pero
preferí dejar que él marcara el paso. Yo estaba nervioso como un novato como
para tomar la iniciativa.


En un momento que tomé aire, él descendió y beso mi cuello,
lo lamió. Gemía de gusto. Levantó mi suéter y deslizó su lengua por todo mi
cuello, mordisqueando mis pezones. Se detuvo un instante en mi ombligo, para
pasar a lamer el vaquero que cubría una polla que jamás había llegado a ese
tamaño.


Le detuve un segundo:




à Déjame ver tu cuerpo desnudo, por favor –. mi tono era
lastimero, le estaba rogando –. Quiero, no, no, necesito saber si mis
fantasías eran ciertas.




Él, al ver mi cara de desesperación y deseo, exhibió de nuevo
su sonrisa, con un toque pícaro y lascivo. Se puso en pie, y lentamente se quitó
la camiseta, y luego bajó el pantalón de su chándal hasta los tobillos. Tenía un
cuerpo moreno y formado. Le examiné de arriba abajo: tenía el pecho con apenas
un indicio de vello, tan solo en sus axilas, y ese camino de gloria que parte
del ombligo en dirección al paraíso. Sus piernas me hicieron babear de deseo. Y
aquel enorme bulto bajo sus boxers...


No pude contenerme más. Casi se los arranco de la fuerza y el
ansia. Él se apoyo sobre la pared, y durante un tiempo se dejó hacer. Su rabo
era menor que el mío, tendría unos 16 centímetros, pero era bien grueso y sobre
todo me asombró su dureza. Sus huevos, colgaban preciosos, realmente enormes.
Contemplé, olí aquel olor a macho limpio, acaricié, y finalmente lamí.


Primero recogí con la punta de la lengua su primera gotita,
el primer regalo que me hacía, esperando yo que fueran muchos. Luego apretando
el pene fuertemente por la base, paseé mi lengua desde abajo hasta el agujero.
Me lo metí en la boca y subí con mis labios su prepucio, haciendo que le
cubriera el glande, pero éste volvió solo hacia atrás. Y entonces me lancé, y
comencé a mamársela enérgicamente, relamiéndome. En ocasiones miraba hacia
arriba, grabando en mi memoria su gesto de placer y para que viera cuánto estaba
disfrutándolo yo.


Al poco vi que el momento de su orgasmo se aproximaba. Me
disponía a tomar su leche cuando bruscamente me tomó y me sentó en el inodoro.
Tiró de mis vaqueros hacia abajo, rompiendo el botón, y sacó mi verga de mis
slips. Al ver sus dimensiones (18 de largo y bastante gruesa) me miró con
sorpresa, pero enseguida se lanzó a tragársela entera. Ninguna de mis anteriores
parejas lo había conseguido, así que apenas la tercera vez que mi glande rozó su
garganta, eyaculé varios chorros de leche, esforzándome por no gritar.


Él siguió chupándola, y mi polla no perdió ni un centímetro.
Levantó mis piernas, y deslizó su sabrosa lengua hacia atrás, llegando a mi ano.
Me abrió las nalgas con su mano libre, e introdujo su lengua todo lo profundo
que pudo... yo casi me corría de nuevo.


Se puso en pie y empezó a introducir un dedo. Luego dos. Me
dolía ligeramente, pues a pesar de que ya me han cogido muchas veces, llevaba
meses sin meter nada en mi culito. (Aclaro que me gusta tanto dar como tomar, no
me gusta que uno sea el pasivo y el otro el activo). Cuando vi que intentaba
meter el tercero, susurré que no. Él no me hizo caso, y como traté de insistir
me besó, callándome.


Echó varios escupitajos en su mano para humedecer al máximo
su polla, que no aguantaba de placer por como palpitaba. Aquello me calentó
muchísimo. Me volvió a besar, y en esta posición la punta de su cabeza quedaba a
la entrada de mi ano, que ya estaba totalmente mojado y dilatado. Y sin avisar,
y lamiéndome toda la cara, me metió la mitad. No me dio tiempo a darle el condón
que siempre llevo encima. Yo gemí, no sé si de dolor o de placer, y él enseguida
metió lo que quedaba. Comenzó a follarme (o a hacerme el amor, eso no lo sabía),
con todas sus fuerzas.


A la vez me decía "Sí, que gusto... cómo me gustas, cómo me
gusta tu cuerpo" o "Que bien que al final puedo metértela bien, hasta el fondo"
o "Cuánto tiempo llevaba deseándote". No llevaba ni dos minutos, cuando la sacó
entera y la metió de una vez hasta el fondo, corriéndose... a mí nunca me habían
llenado el culo de leche, me asusté un poco, pero me dio tanto gusto, que cuando
él cogió mi polla y la meneó un poco me corrí de nuevo... Dos veces seguidas,
casi increíble.


Esperó unos minutos a que se le bajara la erección, y como
aquello no ocurrió, la sacó de un golpe, generándome bastante dolor. Comenzó a
pajearse sobre mí, hasta que nuevamente echó su leche sobre mi pecho y mi
abdomen.




Cogió un poco de papel higiénico y me lo dio para que me
limpiara. Me besó larga y tiernamente. Me puse en pie para limpiarme, y cuando
iba a decirle algo, estaba saliendo por la puerta. Yo le llamé:




à ¡Espera, Tomy! ¡Tomás!




Pero él ya no estaba. Acabé de limpiarme y salí. Me apresuré
a coger los apuntes y salir de la facultad, pues estaban ya cerrando y no quería
quedarme dentro. Llegué a casa, y volví a pensar con la cabeza (y no con la
polla, por culpa de aquel niño con cuerpo de dios). Empecé a pensar qué querría
él de mí: ¿habría tenido bastante con quitarse el calentón? ¿Querría volver a
hacer algo conmigo? ¿Realmente llevaba tiempo deseándome? ¿Querría algo más
serio conmigo? ¿Quería yo?


Y lo peor de lo peor... ¿me estaba enamorando?


Ordenando mis apuntes encontré que al salir del baño había
escrito en la última página: "Gracias, fue genial". Bastante escueto. Decidí que
al día siguiente (si es que reunía fuerzas suficientes), trataría de aclarar
algo con él.


Y finalmente (de nuevo, sin cenar), intenté dormir. Y digo
bien, intenté...



CONTINUARÁ.....


Todos los comentarios, críticas y sugerencias (tengo
varios finales en mente) enviádmelos a
POR CUESTIONES DE PRIVACIDAD ESTE EMAIL FUE REMOVIDO
. Prometo responder a


Por favor vota el relato. Su autor estara encantado de recibir tu voto .


Número de votos: 0
Media de votos: 0





Relato: Vida nueva (1)
Leida: 750veces
Tiempo de lectura: 12minuto/s





Participa en la web
Envia tu relato
Los 50 Ultimos relatos
Los 50 mejores relatos del dia
Los 50 mejores relatos semana
Los 50 mejores relatos del mes



Contacto
Categorias
- Amor filial
- Autosatisfacción
- Bisexuales
- Confesiones
- Control Mental
- Dominación
- Entrevistas / Info
- Erotismo y Amor
- Fantasías Eróticas
- Fetichismo
- Gays
- Grandes Relatos
- Grandes Series
- Hetero: General
- Hetero: Infidelidad
- Hetero: Primera vez
- Intercambios
- Interracial
- Lésbicos
- MicroRelatos
- No Consentido
- Orgías
- Parodias
- Poesía Erótica
- Sadomaso
- Sexo Anal
- Sexo con maduras
- Sexo con maduros
- Sexo Oral
- Sexo Virtual
- Textos de risa
- Transexuales
- Trios
- Voyerismo
- Zoofilia


Afiliados



telatos porno incesto



















Datos Legales de acuerdo con las leyes españolas LSSI e internacionales 18 U.S.C. 2257

Portal de contenido adulto administrado por :

Principal | Libro de Visitas | Contáctanos | Envia tu relato | Mis Relatos Porno.com



sexo tia y sobrinoancianas porno gratistus relatos calientesweb cam eroticosmorbo relatosviole a mi hermanapircing vajinalxporno madurasmihermana esta bien eda y melacojisexo porno maduranegra follando en la callehombres velludos pornoiniciacion pornofolladas dormidaabuela follando con su nietapono geytoros porno.comchicas follando con su hermanofollando con los amigospeliculas en la cama masajiandose xxxporno hermanosmujeres culeandonarnia pornotus relatos calientescolegialas culonaszombieman misrelatospornopenetracion anal gaychat porno lesbianasvi como 2 amigos mio le daban una doble penetracion a mi esposaamiga calienteincestos madres hijasporno travestenseñar a follarporno icesto gratismejor relato pornotrabestys pornopotno gay gratisviolaciones lesbicasgalllina relato pirnotrios esposaschats de pornofollar en salamancarelatos lesbicos gratismadres mui putasorgasmos femeninos pornoorgia de maduramama hijo pornoalbañiles gaycomo me follo a mi tiaimagenes de mujeres desnudas mostrar la vajina serquita serquita serquitarelatoseroticos filialme folle a una menorrelatos de hijo son el sosten de su casafolladas y enculadasmadre vieja follandoporno mauraschicos velludosporno española madurami vecina masturbandoserelatos eróticos dame tus mecos adentro y hazme un hijorelatos.bi.como.selacojiochocho calientesmi madre sebaña relatosabuela follando con su nietaviudas follando gratisrelatos calientes miabuelo mesube ensu peneporno sado gratiscomo hago.que mi hija se mete sus.lápices.en sus.partes relatos eroticosninas cogiendomadres fotos pornosuegras calientesrelatos hermanos gaysexo con maduras relatosporno gratis virgenespezones grandes porn