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Relato: Un brusco cambio de vida (1)





Relato: Un brusco cambio de vida (1)

UN BRUSCO CAMBIO DE VIDA (primera parte)


¡Realmente nunca lo olvidaré! Fue un extraño otoño, grandes
cambios sucedieron en mi vida contaba a penas con catorce años, mi nombre
Gerardo aunque todos me llaman "Grillo", una ocurrencia de mi abuelo ya que
decía que cuando era pequeño lloraba como estos insectos, mis padres murieron en
un tremendo accidente esa primavera, yo me encontraba solo con mi abuela
materna, una anciana enferma desahuciada y millonaria a la que los médicos no le
auguraban mas de seis meses de vida, ella mi única familia y yo a punto de
quedar definitivamente solo en el mundo.


Ese día me llamo mi abuela me pidió que me sentara a su lado
en la cama, me dijo que antes de lo pensado se reuniría con mis padres, y que
tendría que continuar sin ella, que no me preocupara ya que sería su heredero
universal y que con dinero todas las puertas se abren, que ya habló con una
prima suya que esta dispuesta a alojarme en su casa y tenerme como parte de su
familia.


Yo recuerdo muy poco a la tía Edith, mi madre me platicaba
que era la mas joven de sus tías, prima de mi abuela, convivieron mucho de
niñas, ya que a pesar de ser tía de mi madre la tía Edith era dos años menor que
ella, se dejaron de ver a raíz de que la tía se casó y se mudo a España, donde
vive desde hace quince años, razón por la que yo solo la recuerdo por las
pláticas de mis padres y de mi abuela, los comentarios siempre eran sobre lo
excelente amiga y el gran cariño que le tenía a mi madre, de hecho en esos
quince años solo vino a México en dos ocasiones, la primera cuando yo nací y la
segunda al funeral de mis padres.


El día del funeral ella misma se presentó y después de darme
el pésame, me dijo que me recibiría en su casa cuando yo quisiera, que tenía
tres hermosas hijas mas o menos de mi edad con las que me llevaría excelente,
que dos de ellas, gemelas idénticas de doce años y la otra mas pequeña de once y
que morían en deseos de conocer a su sobrino de México, a pesar de las lagrimas
en mis ojos alcancé a observar lo hermosa que es mi tía, alta, esbelta, unos
grandes ojos de un color entre café y verde y una sonrisa que causó en mí una
sensación inmediata de tranquilidad y paz.


A casi un año de esa plática murió mi abuela, la tristeza me
lleno el alma, me sentía desolado y desecho, los abogados comenzaron los
tramites para crear un fideicomiso para que no me falte nada hasta mi mayoría de
edad en la que recibiría la gran fortuna que mi abuelo reunió en su vida como
propietario de las minas de bronce mas productivas del país y que por ahora
estaban siendo administradas por un consejo esperando a que yo pueda encargarme
de su dirección pero para ello faltaban aun algunos años. De acuerdo a la
voluntad de mi abuela, los abogados rápidamente se encargaron de contactar a mi
tía Edith, arreglar los inconvenientes legales y escolares y enviarme a Madrid
para reanudar mis actividades escolares a principios del siguiente período.


Mientras me dirijo a Madrid voy recordando esta serie de
acontecimientos, pensando que me espera al llegar a España, a una cultura
diferente, familia nueva, compañeros nuevos, amigos nuevos, una nueva vida.


Llegue al aeropuerto de Barajas en Madrid, el vuelo llego muy
adelantado por que las corrientes de aire fueron favorables y por el cambio de
horario, ello ocasiono que me tuviera que quedar guardado como equipaje, ya que
por ser menor de edad tengo que ser entregado casi casi como una maleta, previa
identificación de mi tía. La aeromoza que me tenía en custodia llamó por
teléfono a mi tía, a la que conocía desde hace algunos años, ya que mi tío
Josecho, esposo de la tía Edith, es un importante piloto de Iberia y líder de el
sindicato español de pilotos y aeromozas, se ofreció a llevarme a la casa y
ahorrar el viaje de mis tíos hasta el aeropuerto el cual tenían planeado casi
dos horas mas tarde. Ya en su auto camino a la casa, me pregunto -¿Gerardo es un
nombre muy serio, puedo llamarte "grillo"?- como escucho al abogado de mi abuela
que me había llamado cuando me entregó a su custodia en la ciudad de México yo
acepte y me tranquilizó con su plática ya que estaba muy nervioso por las nuevas
expectativas, ella me pidió la llamara Lilia, me platicó que estudia leyes en la
Universidad Complutense y mientras se gradúa trabaja de azafata y que pronto mi
tío le conseguiría una vacante en el jurídico del sindicato, me dijo que los
madrileños son personas muy agradables y entusiastas, que quieren mucho a los
mexicanos y principalmente a jovencitos majos y buenos mozos como yo, que no
tenía de que preocuparme. Entrando ha la ciudad, me preguntó si no me molestaba
pasar un momento a su departamento ya que la casa de mis tíos quedaba hacia la
salida a Toledo, que se tenía que arreglar pues después de dejarme tiene que ir
a allá a visitar a su madre por el día de su cumpleaños, yo no puse objeción
dadas las circunstancias no existía razón para oponerme, entrando a Paseo de la
Castellana se dirijo al interior de el estacionamiento de un edificio muy lujoso
y alto, me asombró el hecho de que una aeromoza viviera en un lugar así, ella al
ver mi asombro me comento que su padre es un ejecutivo importante dueño de una
cadena de establecimientos Hertz de renta de automóviles y que el departamento
es la casa que el ocupa cuando tiene que estar en Madrid ya que su residencia
habitual es Toledo y que ella también lo utiliza cuando aterriza en esta ciudad.
Entramos y me impresionó la hermosa vista que se aprecia desde el ventanal de la
sala, todo paseo de la Castellana con la fuente de la Cibeles y el museo del
Prado muy al fondo, se disculpo y me pidió me pusiera cómodo mientras ella
tomaba un baño, se dirigió a una recamara y yo comencé a curiosear por el
departamento, al pasar por un pasillo de reojo alcancé a ver por el rabillo de
la puerta mal cerrada como Lilia se comenzó a despojar de la pañoleta que trae
al cuello, aparté la vista de inmediato pero pudo mas mi curiosidad, me volví a
acercar cuando se quitaba los zapatos y se sacaba el suéter en eso escuche su
voz que me llamaba; - "Grillo" puedes venir un momento-, me sobresalte pues
pensé que me había descubierto espiando, entre a la habitación y le pregunté que
se le ofrecía, me pidió que si le ayudaba a desabotonar la casaca de su uniforme
ya que el diseñador puso la botonadura muy incomoda en la parte de atrás.


Me acerqué a ella al momento en que se volteo y me dio la
espalda, nerviosamente pero haciendo todo lo posible por no demostrarlo comencé
a desabrochar el primer botón, comprobé que si ella quería lo hubiera sacado
fácilmente por la cabeza, pareciera que leyó mis pensamientos y me dijo -no me
quiero despeinar, por eso necesito de tu ayuda-, realmente me puse nervioso al
seguir por el segundo, tercero y cuarto botoncito. Lilia es una chica muy
hermosa de unos veinticuatro años un metro setenta de estatura y de facciones
moriscas, esbelta y espigada, en fin sumamente atractiva. Al llegar al quinto
botón ya casi a la altura de la cadera me detuve, quedó semi descubierta su
espalda y se dejó ver la delgada cinta blanquísima de su sujetador de algodón
que hacía contraste con su piel apiñonada, me pidió que continuara que no me
apenara, yo respondí con voz entrecortada que no estaba apenado y desabotone el
sexto y séptimo botón cuando alcancé a apreciar el resorte de su pantaleta del
mismo blanquísimo algodón que el sujetador, me volví a detener y ella solo
exclamo, -continúa, por favor- en el octavo y noveno botón deje al descubierto
unas hermosas y bien torneadas nalgas perfectamente forradas por las truzas de
algodón, al llegar al décimo botón y de un movimiento dejó caer la casaca al
suelo y quedó totalmente en ropa interior, mi corazón latía a mil por hora,
jamás había visto algo igual, las revistas morbosas nunca existieron en mi casa,
mis padres controlaban los programas y películas que veía y ya que toda mi vida
estuve en escuelas de los Legionarios de Cristo de puros niños, el cuerpo
femenino era extraño y tabú para mi, la única mujer relativamente joven cercana
a mi fue mamá, razón que justificaba mi nerviosismo. Nuevamente ella leyó mis
pensamientos cuando dirigía sus pasos hacia el baño



nunca habías visto a una mujer así-


claro que sí- mentí.



Me pidió que la siguiera al baño, yo le dije que mejor la
esperaba en la sala,


-no, acompáñame, que no te de pena-


-si no me da pena, es que-


-sin esques, por favor ayúdame, ¿si?-.


Apenado y acorralado no me quedó mas remedio que acompañarla,
ya en el baño se puso una toalla alrededor del cuerpo y me pidió que si le
desabrochaba el sujetador por detrás de la espalda, se descubrió solo esta parte
y al intentar soltarlo, por mi obvia inexperiencia no lo logre sino hasta el
cuarto o quinto intento, después del cual y volviéndose a cubrir se lo quito y
arrojo hacia el taburete de la ropa sucia, inmediatamente después agachándose y
sin descubrirse se quito el calzón que arrojo al mismo lugar, se metió a la tina
que ya estaba llena y espumosa, ya dentro se despojo de su toalla rápidamente y
sin mostrar nada más, acto seguido me pidió que le acercara la gorra de plástico
para no mojarse el cabello y no despeinarse y que si le tallaba la espalda con
una esponja que ella me proporcionó junto con el jabón, me acerque tímidamente y
mojé la esponja al tiempo en que la pasaba por su cuello apartando su largo
cabello negro que asomaban de la gorra, se encorvó hacia delante para dejar
libre su espalda apartándola de la orilla de la tina, comencé a bajar la esponja
hacia su espalda cuando repentinamente tomó mi mano y la jaló hacia su seno
derecho, yo automáticamente solté la esponja y retire la mano al sentir la suave
textura de su pezón, me sobresalte y caí de espaldas sobre el tapete de baño,
ella se rió y me pidió una pícara disculpa al momento en que me invitaba a
continuar con el tallado de su espalda, mas tímidamente aun y en extremo
nervioso tomé la esponja y me acerque a su espalda estirando mi brazo para que
no me volviera a sorprender, tomé el jabón y lo talle en la esponja pero por los
nervios resbaló de mi mano y cayó en el fondo de la tina, ella me voltio a ver
con su sonrisa picara y me pidió que lo buscara, en el momento en que me
arremangue la camisa me dijo que me la quitara para no mojarla, yo como autómata
obedecí la orden, me quité la camisa e introduje el brazo a un costado de ella y
busque palpando el fondo de la tina el escurridizo jabón, me dijo que se fue
hacia abajo, siguieron mis dedos a un costado de su muslo cuando tomó mi mano y
la dirigió hacia arriba de su pierna, ya no cometí el error de retirar la y me
deje llevar, me dirigió muy lentamente hasta que mis dedos se fueron relajando y
toque con suavidad su pierna, mi tacto se convirtió en caricia, deslizó mi mano
hacia su rodilla y la fue moviendo aun mas lento entre sus piernas, yo me
paralicé, con una combinación extraña de miedo, curiosidad y una rara sensación
entre las piernas, no muy diferente a las que tengo cuando veo chicas en la
televisión o en las películas para mayores de 18 años a las que me he podido
colar con mis amigos pero mucho mas intensa, a fin de cuentas la combinación de
sensaciones me resulta a cada centímetro de sus piernas más agradable, continúa
subiendo cuando de repente me la suelta y se recarga en la tina murmurando que
continúe yo solo, me detuve por unos segundos hasta que tomé valor y continúe
hacia arriba, en un momento sentí que alcanzaba a tocar ambos lados de el
interior de las piernas y un poco mas sentí la extraña sensación de una maraña
de pequeños cabellos me detuve asombrado pero no quise ni pude apartarme,
acomodé la mano en ese sedoso colchón de bello y a pesar de que el agua no
estaba muy caliente sentí una sensación de mucho calor, le voltee a ver a la
cara y se encontraba con los ojos cerrados y una leve sonrisa en sus labios,
abrió las piernas, la sensación que yo tengo va en aumento ya siento el
abultamiento cada vez mayor entre mis piernas, no se que hacer, no quiero quitar
la mano, no me quiero mover de ese lugar, comencé a acariciar en círculos, hacia
arriba y hacia abajo cuando de repente sentí una abertura en ese mar de bellos,
sin pensarlo y sin saber porque lo hice deslicé mi dedo índice en su interior,
ella expresó un levé quejido y yo rápidamente saque mi mano del agua asustado y
disculpándome por haberla lastimado, ella se incorporó un poco me tomo del brazo
y me acercó a ella al tiempo en que me dio un pequeño beso en los labios – no te
asustes estoy bien tienes una mano deliciosa, por favor continúa - se volvió a
recostar en la tina y yo volví a meter la mano al agua al mismo lugar en donde
estaba y poco a poco introduje el mismo dedo en la ranurita entre sus piernas
ella volvió a gemir pero ahora no me detuve, continúe moviendo mi dedo y mi mano
sin dejar de ver su cara, introduje también el dedo medio, Lilia comenzó a pasar
su lengua a los lados de sus labios y después de otros cuantos gemidos mordió
sus labios y comenzó a gemir mas fuerte, en ese momento yo no sabía que hacer,
comencé a detener la presión de la mano y de mis dedos, cuando ella volvió a
tomar mi mano y continuó presionando mientras pasaba de los gemidos a gritos
reales, me retire bruscamente y salí corriendo de la habitación, ella no se
movió ni me dijo nada, yo la escuché que seguía gritando mas fuerte, en unos
segundos bajó la intensidad de sus gritos hasta que se convirtieron de nuevo en
leves gemidos, yo estaba aterrado, no sabía en donde meterme, como tonto me
quedé sentado en la cama sin saber que hacer, dos minutos después ella salió del
baño con su bata puesta, le pedí disculpas, solo sonrió me dijo que fuera a la
cocina y que tomara un refresco mientras se vestía, saque mi camisa del baño y
me fui a la sala, unos minutos mas tarde ya estábamos en el auto rumbo a casa de
mis tíos, no me hizo ningún comentario al respecto, de hecho no hizo ningún
comentario de nada, permanecimos callados hasta que llegamos a una pequeña casa
en las afueras de Madrid antes de bajar a tocar la puerta me dio un beso en los
labios me cerro el ojo y me dijo que estaba segura que me la pasaría súper en
España y que buscaría la oportunidad de volverme a ver algún día, me dio una
tarjeta con el teléfono de su casa y de su móvil,-por si en algún momento se te
ofrece- me dijo, no supe que decir, solo afirmé con la cabeza, seguro de que
esta experiencia la recordaría toda la vida y que por supuesto nunca le contaría
a mis tíos y seguro de que ella tampoco lo contaría.


Nos dirigimos hacia la puerta después de bajar el equipaje de
la cajuela, ella toco el timbre y esperamos a que nos abrieran, pasó un minuto
y al volver a tocar se escucha una vos infantil que grita desde el interior
pidiendo calma pues va corriendo a abrir inmediatamente después se abre la
puerta y aparece una niña como de doce años, supuse que es mi tía la mas
pequeña, sin saludar y corriendo de regreso al interior de la casa nuevamente
gritando a su padre –ya llegó, ya llegó, papá ya llegó-, -hazlos pasar por
favor- se escuchó la vos de mi tío que apareció en ese momento por la escalera
del segundo piso –ha que niña- comenta al momento que llega a la puerta y nos
ofrece pasar quitándome el equipaje de la mano, -tu debes ser "Grillo"- me dice
al tiempo en que estira su mano para saludarme, -sí, sí- contesté nerviosamente,
-y tu eres mi tío Josecho- -si pero deja a un lado lo de tío- contesto -que a
fin de cuentas la que es tu tía es mi mujer, yo estoy muy joven aun para tener
un sobrino nieto tan crecidito como tú, dime solo Josecho-aclaró – y ese bólido
que te abrió es Paty- Paty se acercó nuevamente y se puso junto a su padre –
hola sobrino- me dijo burlonamente, me di luego luego cuenta que mis tiítas se
han estado burlando de esta relación desde que supieron que llegaría a su casa,-
hola tía- respondí en la misma tónica- todos nos reímos, - pero pasen por favor-
-gracias señor pero yo tengo que marcharme ya que tengo que llegar temprano a
Toledo- respondió la aeromoza- pues muchas gracias por este gran favor- dijo
Josecho- te veo el lunes en la asamblea del sindicato- agregó -por nada, hasta
mañana- dijo ella y se despidió con un bezo en cada mejilla de Josecho, de Paty
y de mí al momento en que yo le agradecí traerme, ella solo me guiñó el ojo.




tu tía regresa en unos minutos, fue por las gemelas a
casa de unos vecinos- dijo mi tío- pero pasa vamos a la sala a que me
platiques de tu viaje-.




La casa es pequeña, como después supe que son la mayoría de
las casas de las afueras de Madrid para clase media alta, muy cómoda, amplia y
acogedora, de dos pisos y medio, sala, comedor, cocina, dos baños y un pequeño
cuarto de servicio en el medio piso extra, que por lo extremadamente caro que es
la servidumbre en Madrid, es un lujo que solo la clase muy acomodada se puede
dar, por ello los cuartos de servicio son acondicionadas como estudio o
habitaciones de huéspedes, en esta caso ya esta acondicionado para recibirme y
darme la privacidad que según Josecho yo requiero.


Apenas nos sentamos en la sala cuando se abre la puerta y
entran mi tía y mis tiítas, a mi tía la recordé de inmediato, al verme corrió a
abrazarme y besarme –Gerardo, mi querido sobrino, que gusto verte de nuevo- me
dijo efusivamente, yo respondí con el mismo gusto, ya tenía un rato de no ver
caras familiares, y a mi tía es a la persona que mas quería ver en ese momento,
-tía, que gusto me da verte de nuevo- sin soltarme volteo hacia la puerta –
venid niñas a conocer a su primo- de inmediato Paty repuso


-no es primo, es sobrino- se acercaron mis tiítas un tanto
tímidas – de aquí en adelante es su primo, ya que si el les dice tías a vosotras
yo me voy a sentir muy vieja, ¿de acuerdo?- dijo mi tía y todos aceptamos. –
Ellas son Paula y Paulina y por lo que veo ya conociste a la bala de Patricia-
me presentó, -si tía, yo soy Gerardo pero todos me dicen "Grillo", mucho gusto-
me presenté.


No pude hacer a un lado mi asombro primero cuando conocí a
Paty y ahora que conozco a las "Paus" como les dicen cariñosamente mis tíos,
Paty es una niña de cabello castaño, casi rubio, ojos verde esmeralda
profundamente hermosos, su figura infantil comienza a tomar apenas forma de
mujer, las gemelas a demás de ser perfectamente iguales, de tener la costumbre
de vestir igual a excepción del moño que usan en su larga, rizada y castaña
cabellera es en Paula rosa y en Paulina amarillo, detalle que por solicitud de
sus padres aceptaron ponerse para que todos las pudiéramos identificar ya que en
ocasiones hasta ellos las confunden, - poco a poco te darás cuenta de que
también se diferencian por el carácter, en eso son muy diferentes- comento
Josecho – pero para ello te tomará tiempo- agregó Edith –la única persona a la
que nunca engañan es a mi- comento Paty, - no es verdad- dijo Paulina, - eso te
crees tu- comento Paula, yo seguía viéndolas discutir, jamás había visto
personas tan parecidas, sus gestos, su voz, todo, pero a demás de eso superaban
por mucho en belleza a su hermana Paty y a su madre, me faltarían palabras para
describirlas, sus ojos negros como la noche mas obscura y grandes como la luna,
tez muy blanca, cejas abundantes, labios carnosos, y una figura, que a pesar de
aun no terminar de desarrollarse, ya mostraban lo que serían al final, unos
verdaderos monumentos a la mujer, las "paus" tienen 13 años y ¡que años!


Nos sentamos todos en la sala, me dijeron que esta es mi
casa, que estaban felices de que viva con ellos y que podía estar el tiempo que
yo quiera, mis primas me dijeron que sería como el hermano que nunca tuvieron,
que me considerara parte de la familia, realmente me emocioné, no supe que
decir, una lagrima asomo en mis ojos, Paty se acerco a mí y me tranquilizo con
un cariñoso beso en la mejilla – no estés triste- dijo, --no – dije rápidamente,
realmente desde que mis padres murieron no había estado tan feliz- muchas
gracias por lo que hacen por mí- desde ese momento un lazo especial me unió a
Paty.


Mis primas me llevaron a mi cuarto a dejar mi maleta y a
mostrarme donde estaba todo, -el cuarto es pequeño pero acogedor- dijo Paulina,
mi papá le ha reparado el baño y ha quedado monismo- agregó Paty, -y tiene la
mejor vista del rió Manzanares- interpeló Paula- quédate aquí, arregla tus cosas
y en un rato vengo para que bajemos a comer- concluyó Paty, salieron las tres
dándome cada una un besos en cada mejilla, yo me sentí sumamente emocionado, no
se si por estar con una nueva familia, por como me trataron o por que voy a
vivir con estas tres hermosas criaturas tan cariñosas, el caso es que estoy
feliz .


Acomodé mis cosas, y me dispuse a darme un baño, es temprano
para la comida así que dispuse la tina para sumergirme por un rato, me deleité
con agua muy caliente, después de un momento largo decidí que era suficiente, al
tiempo en que me paré escuche que algo se caía en la habitación, se escucharon
pasos corriendo y la puerta que se cerraba, rápidamente me puse la bata y salí,
no había nadie, solo el cuadro con la foto de mis padres sobre la alfombra, no
supe que paso y no le di importancia, me recosté en la cama unos minutos luego
me arreglé, no esperé a que Paty subiera por mí, bajé las escaleras hasta la
planta baja donde encontré a mi tía leyendo en la sala, me senté a su lado, dejo
su libro y me dijo- Gerardo, quiero que sepas las actividades que tenemos tu tío
y yo, para que estés enterado de cómo nos ganamos la vida, Josecho, como ya te
has enterado, es piloto de Iberia, a demás de ser líder del sindicato nacional,
esto lo obliga a salir mucho de viaje, ya sea como piloto o como líder sindical,
yo soy antropóloga, trabajo en el Real Museo de Historia en Palacio de Oriente,
salgo poco de viaje, pero trabajo mucho, hay veces en que las niñas se quedan
solas, voy a estar mas tranquila ahora que tu estas en casa, cuando Josecho, no
esté tu serás el único hombre aquí y eso nos da mucha tranquilidad a todos, tu
escuela es la misma a la que asisten tus primas, se encuentra a solo dos calles
por tanto pueden ir y venir andando, el período escolar termino ayer, así es que
están de vacaciones durante un mes y medio, hasta que a tu tío no le resuelvan
sus vacaciones esperaremos para organizarlas juntos- si tía respondí atento.


Sin mayores incidentes pasaron los días, todo se desarrollaba
normalmente, conocí Madrid gracias a un par de días que mi tía tuvo libres en el
museo, mis primas las "Paus", a las que poco a poco aprendí a diferenciar, me
presentaron con amigos del barrio, y familiares por parte de su papá.


Pero un día en que se junto un largo viaje de Josecho y una
emergencia en el museo, por la cual mi tía tuvo que salir a Israel, nos tuvimos
que quedar solos, mi tía me pidió que me encargara de la casa, que por favor me
quedara a dormir en su habitación y que ella regresaría en tres o cuatro días, y
que su cuñada estaría al tanto durante el día.


La tía se fue, y la cuñada de mi tía llegó al día siguiente,
es mayor que mi tío Josecho e igualita, mi tío Josecho para ser hombre no es
feo, pero si fuera mujer sería horrible, y esta señorita es idéntica a Josecho,
aunque tan simpática como él, Cloe, que es su nombre, llega a la casa alrededor
del medio día, prepara la comida y la cena y se retira a media tarde.


Uno de esos días, yo no se que demonios me cayó mal, el caso
es que estuve muy malo de una indigestión a tal grado que la primer noche llegue
a 39º de fiebre, al día siguiente me llevo Cloe al médico, me mandó reposo y un
antibiótico, y aquí es donde comienza mi siguiente asombro. Cloe se fue esa
tarde como a las 7:00 PM después de dejarme cómodo en la recamara de los tíos y
encargado con mis primas, les dijo que me consintieran y que no me dejaran solo,
que cualquier problema le llamáramos a su trabajo, ella trabaja en una
institución bancaria en horario nocturno, y estaría aquí en unos minutos, Paty
le dijo que no se preocupe que ellas me cuidarían. Al poco rato me quedé
dormido, recuerdo que me comenzó a dar mucho frío y comencé a quejarme, lo
siguiente que recuerdo es a mis primas que me preguntaban que sentía, Paty fue a
llamar al médico, el cual les dijo que si tenía mas de 39º me pusieran trapos
con agua fría, que tenían que bajarme la fiebre de cualquier manera y que le
llamaran de no ser posible, Paulina trajo las compresas y me colocó una en la
cabeza, Paula me desabrochó la pijama y me colocó una en el pecho, la fiebre no
cedía decidieron meterme a bañar a la tina con agua fría, entre las tres me
llevaron al baño y aun en pijama me metieron en la tina, Paty me echaba agua en
la cabeza mientras las otras me observaban asustadas, después de unos minutos la
fiebre bajó considerablemente, ya me sentía mucho mejor, me salí yo solo de la
tina y me saque la ropa mojada, me puse una pijama seca y me volví a acostar,
Paty le avisó al médico que ya estaba mejor y que me estarían vigilando, ya
estando nuevamente en la cama les pedí que se fueran a dormir que yo estaría
bien, ellas se negaron y decidieron turnarse para cuidarme, la primera sería
Paty, cosa que a mí me dio mucho gusto ya que es mi preferida, platique con ella
unos minutos hasta que el sueño me ganó, mas tarde sentí como Paty se fue
después de darme un beso cariñoso en la frente y entró Paula, yo ni siquiera
abrí los ojos, solo las escuche despidiéndose, un momento después sentí que
Paula me ponía su mano en mi frente y con voz muy baja me dijo- que susto nos
has dado "grillito" yo no respondí, le hice creer que estaba dormido, al no
responder, siguió acariciando mi cara bajando sus manos hacia mi cuello y mi
pecho- que lindo eres-, susurro, yo preferí guardar silencio, acto seguido Paula
salió del cuarto y a los pocos segundos regresó con Paulina, se acercaron a mí –
¿está bien dormido?- preguntó Paulina,- sí, ya lo comprobé- dijo Paula, yo no
entendí nada pero continué haciéndome el dormido para saber que se traían, Paula
volvió a tocar mi frente y mi pecho –ya vez, ni se inmuta- comentó Paula,
Paulina acarició mi pierna para comprobar que estuviera dormido, -sí, creo que
tienes razón- comentó, y comenzó a subir su mano por mi pierna, Paula comenzó a
recorrer mi pecho bajando su mano hacia mi estómago, no me moví ni un
centímetro, y por supuesto lo comenzaba a disfrutar, Paulina subía su mano, Pula
la bajaba cada vez mas, y yo comenzaba a excitarme impresionantemente, Paulina
comenzó a desabrochar los botones del pantaloncillo de la pijama, me moví un
poco para que pareciera que lo sentí, ella se detuvo para comprobar que no me
desperté, lentamente jaló la jareta que evitaba se abriera el pantaloncillo, y
aparto las puntas hacia los lados dejando ha la vista mis calzoncillos, mientras
tanto Paula observaba atentamente acercando su mano al bulto que se formaba
entre mis piernas, discretamente me toco con un dedo e inmediatamente me puse
rígido y mi pene se puso duro, Paula apartó la mano de inmediato y las dos se
rieron casi impredeciblemente, ahora fue Paulina la que se atrevió a tocarme,
con una caricia por encima de mi calzón, yo sentí que mi cabeza daba vueltas,
una sensación increíble por la cual me costaba mucho trabajo controlar mi falso
dormir, en eso levantó el resorte del calzoncillo y libero mi miembro, que al
sentirse libre apareció erecto ante sus ojos, ambas se apartaron y se rieron
morbosamente, yo esboce una sonrisa de placer que Paula descubrió, -ya se
despertó- le dijo a su hermana,- no, no lo creo, mira sigue dormido, shhhh,
shhhh, - inmediatamente aparenté profundidad en mi dormir, claro que sin moverme
para seguir disfrutando de aquello, Paulina que siempre es la mas atrevida, se
acercó a mi miembro y le dio un pequeño beso, y en seguida le pasó la lengua por
un lado como si fuera una paleta, me estremecí, se acercó Paula, retirando a su
hermana hizo lo mismo, se escucho una leve discusión e inmediatamente después
sentí las dos lenguas unidas en mi pito, una subiendo y bajando y la otra
bajando y subiendo, con sus manos me acariciaban las piernas y los testículos,
jamás había sentido algo así, un dolor muy extraño comenzó a aparecer en mi
estómago y poco a poco invadió todo mi cuerpo, un fuerte estremecimiento
violentó todo mi ser desde la punta de los pies hasta mi cabeza, no me pude
controlar, salió de mi boca un fuerte gemido y de mi pito semen que las "Paus"
limpiaron con sus lenguas, comencé a sentir que la sensación pasaba, pero ellas
seguían jugando con el y riendo por su travesura, un momento después acomodaron
mi miembro dentro del calzón me abrocharon la pijama y se retiraron, yo abrí los
ojos para comprobar que se habían ido, me incorporé en la cama sin salir de mi
asombro y de mi fascinación, ¿qué fue lo que pasó? Me acosté y a los pocos
segundos me quedé profundamente dormido. A la mañana siguiente me desperté y
estaban las tres primas junto a mí con mi desayuno, - como dormiste- preguntó
Paty – muy bien gracias- contesté, -te sientes mejor- agregó Paula sin mostrar
en sus facciones ningún cambio, - si prima, gracias a sus cuidados – quieres que
llamemos al médico- agregó Paty – no, ya no es necesario me siento muy
recuperado- - que bueno, porque el susto que nos has dado fue tremendo- agregó
Paulina sin mostrar tampoco alguna expresión diferente en su cara, -perdonen la
mala noche- les suplique, me dieron un beso en la mejilla y salieron de la
habitación. Me quedé muy pensativo, ¿qué pasó? ¿habrá sido un sueño producto de
la fiebre? ¿habrá sido real?


Ese día por la tarde regresó mi tía, se entero de mi
enfermedad y adelantó su viaje, según nos relató tomó el primer vuelo a Madrid
pero de Jerusalén a España no son tan seguidos como se quiere, - no te hubieras
preocupado, veme estoy muy bien, los cuidados de tus hijas fueron excelentes ya
estoy como nuevo- -haber si sigues de tragón- comentó en broma mi tía y todos
nos reímos.


Esa noche ya en mi cuarto, seguía impresionado con lo que
pasó, casi seguro de que en efecto fue un sueño, un sueño maravilloso que
esperaba se volviera a repetir y para ello decidí dormir de inmediato.


A no se que hora de la noche escuché que se abría la puerta
de mi habitación, escuche pequeños pasos, abrí los ojos poco a poco para
descubrir a las "Paus" acercándose a mí cama. ¿estaba soñando de nuevo? Ahora sí
lo tenía que comprobar, me hice el dormido para ver que sucedería, ellas se
acercaron y se quedaron paradas junto a la cama, Paulina me tocó la frente y
dijo –¿no estas dormido, verdad?- - y anoche tampoco- agregó Paula, no sabía si
responder o seguir fingiendo, pero esto confirma que no fue un sueño, y quería
corroborarlo- no, no estoy dormido, y a noche tampoco lo estaba- dije abriendo
los ojos y mirándolas de frente,- y porque fingiste- agregó Paulina, - solo para
engañarlas- - pues nosotras sabíamos que estabas despierto- dijo –si claro-
añadió Paula, acercándose a mi boca y tocándola con sus labios mientras Paulina
se sentaba junto a mí en la cama –niñas, que está su mamá- exclame preocupado
–no te preocupes ella tiene un sueño muy pesado y además desde aquí no se
escucha nada- comento Paulina, - a demás si no te has dado cuenta ya no somos
unas niñas- agregó Paula – pero son mis primas- comente, - no, no somos tus
primas, somos tus tías y tienes que obedecernos- aseveró Paulina, - por lo tanto
tu te quedas quieto y callado- ordenó Paula – pero, es que- guarda silencio-
mandó Paulina, decidí obedecer para evitar que alzaran la voz y mi tía subiera.


Paula me volvió a besar pero en esta ocasión introdujo su
lengua en mi boca, yo no sabia que hacer, jamás había besado ha una mujer, -
acaricia mi lengua con la tuya- comentó al momento que dejaba de besarme y
continuar después de la orden, hice lo que me pidió y efectivamente fue una
sensación deliciosa, al momento que ella me besa Paulina me acaricia y comienza
a desabotonar la camisa de mi pijama, Paula me endereza para poder retirar la
blusa y dejarme desnudo del torso, acariciando y besando mi pecho totalmente
lampiño, no sabía donde poner mis manos, tenía temor de tocarlas, Paulina tomó
mis manos y las puso sobre la espalda de Paula, automáticamente la acaricie
mientras me besaba, Paulina mientras tanto besa mi cuello y mi espalda por atrás
de mí, entre las dos me ayudan a levantarme sin que Paula dejara de besarme y
poco a poco Paulina desabrocha mi pantaloncillo y lo baja junto con los
calzoncillos muy lentamente mientras acaricia y besa mis nalgas, yo aprovecho
para acariciar a Paula, se quitaron los moños de la cabeza, con lo que ya no
supe quien es quien, comienzo a alzarle el camisón dejando al descubierto sus
desarrollados pechos, en eso me empuja a la cama y las dos se me suben enzima,
empiezan a besarme y a acariciarme, mientras hago lo mismo, al fin me atrevo a
tocarles sus senos primero de Paula y después de Paulina solo sobre la bata, una
de ellas se aparta y toma a su hermana abrazándola y comienza a besarla en la
boca con una tremenda pasión, me quedé asombrado, en eso la una le comienza a
subir la bata a la otra hasta dejarla desnuda y mostrarme su silueta infantil,
cuando la otra se quita ella misma la bata quedando también desnuda, ambas se
funden en un beso apasionado y en largas caricias, se acercan a mi y me rodean
con sus cuerpos desnudos invitándome a acariciarlas y besarlas, mi miembro
estaba mas parado aun que el día anterior, aunque la sensación era fabulosa, no
explote como ayer, acaricie a mis primas, desde los pies hasta la cabeza tanto
por el frente como por la espalda, bese cada centímetro de sus cuerpos, al
hacerlo parecía que una de ellas estaba sola frente al espejo, pasaba de un seno
al otro y luego al otro y al otro mas, senos pequeños aun, hermosos, juveniles,
con pequeños botones rozados, bese sus ombligos en sus vientres aun de niñas,
más a bajo, un poco mas abajo crece una pequeña capa de bello, muy escaso del
mismo color que sus cabellos, mostrando una tenue línea al centro, las besé e
introduje mi lengua, primero en una después en otra, en ese momento ellas se
besaban sus bocas apasionadamente, gimiendo de placer, yo las acariciaba,
hubiera querido tener cuatro manos y dos bocas para poder darles placer a las
dos al mismo tiempo aunque parecía que ellas lo disfrutaban enormemente tanto o
mas que yo.


A hora cambiamos de posición, ellas me tumbaron en la cama y
entre las dos se anhelaron en complacerme, besándome, acariciándome, aquí sí son
cuatro manos y dos bocas pero hubiera deseado fuesen el doble, me sentí
extasiado, amado, complacido, una se fue a mi pene a besarlo y chuparlo la otra
puso su deliciosa abertura en mi boca, mientras una me devoraba yo devoraba a la
otra, que delicia, que sensación, de repente comenzó la misma sensación de la
noche anterior, recorrió todo mi cuerpo y terminó en mi miembro, lamí mas
profundamente en mi prima, sentí que ella también explotaba en mi boca, y yo en
la boca de la otra, se quitó una de encima de mí y se paso la otra que se puso
en la misma posición y le hice lo mismo que ha su hermana mientras las dos se
acariciaban y besaban mutuamente, mi prima también terminó arriba de mí en un
profundo gemido silencioso, los tres quedamos tendidos en la cama, recargadas en
mi, después de largos minutos, se levantaron se pusieron sus batas y se fueron
sin despedirse.


Este sí que no fue un sueño, que delicia de primitas, y las
tengo solo para mí en la casa de mi tía, en mi propia casa.


A partir de esa noche casi todas las noches sucedió algo
parecido, ellas llegaban a media noche, nos besábamos, nos acariciábamos y nos
excitábamos pero nada mas, buscábamos diferentes juegos, distintos malabares, yo
de sándwich, un día Paula, otro Paulina, una en mi pito luego la otra, un día
nos dedicábamos de lleno a cada uno.


Para entonces ya podía diferenciar a las "Paus"
perfectamente, Josecho tenía razón, de carácter son totalmente distintas,
Paulina enérgica y autoritaria y Paula tranquila, dócil y obediente.


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Relato: Un brusco cambio de vida (1)
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