relatos porno
webcams porno webcams porno webcams porno



Pulsa en la foto
- 19 anos


Conexion desde su casa
"Imagen real



Pulsa en la foto
- 22 anos


Conexion desde su casa
"Imagen real"


Pulsa en la foto
- Edad 19


Conexion desde su casa
"Imagen real"


Relato: Juegos sexuales en el internado





Relato: Juegos sexuales en el internado

JUEGOS SEXUALES EN EL INTERNADO



Después de los destrozos ocasionados por un huracán en la
ciudad donde vivía, la escuela en donde estábamos por terminar el ciclo escolar,
con el que pasaríamos a la siguiente categoría, quedó totalmente destrozada y
hubo que pedir ayuda a las autoridades educativas de la ciudad vecina, para que
nos aceptaran en una de sus escuelas y así pudiéramos terminar el curso.



Solidarios con nosotros, nos aceptaron en un internado, en el
que no permanecíamos encerrados, sino con la libertad de asistir a la escuela
que se encontraba independiente de este edificio, sólo estábamos en el internado
para dormir, bañarnos y tomar nuestros alimentos, con la salvedad de que a una
hora determinada, debíamos estar dentro, lo que ocurría a las 9 de la noche.



Estábamos divididos en dos grupos, los novatos y los
veteranos, siendo los novatos los recién ingresados, grupo en el que me
encontraba yo. Los novatos estábamos sometidos y teníamos que actuar como
sirvientes de los veteranos en encomiendas tales como cuidar la ropa lavada en
los tendederos hasta que ésta se secaba, limpiarles los zapatos, y hasta cuidar
su sueño, cuando tomaban una siesta.



Nuestro grupo, al haber llegado de un mismo lugar, se había
hecho muy solidario y cuando alguno de los veteranos trataba de exigir sus
derechos, los demás salían en defensa del elegido y así podíamos impedir este
sistema de esclavitud, rompiendo las reglas establecidas desde hacía mucho
tiempo en el internado, pues como bien dice el dicho, "el valiente vive hasta
que el cobarde quiere", pero merced a esta unidad evitamos las vejaciones, malos
tratos y el ataque a nuestra dignidad y hasta conseguimos algo de respeto por
parte del otro grupo.



Cuando llegaba la hora de internarnos, en la barraca que nos
servía de dormitorio nos reuníamos a platicar nuestras historias, a contar
chistes calientes y a participar en competencias tales como la de hacernos la
puñeta en grupo y ver quien arrojaba la leche a mayor distancia. Cuando hacíamos
nuestros concursos de masturbación, había quienes apostaban parte de su cena,
fuera su ración de pan o el café con leche, apauestas que se cobraban al día
siguiente de la competencia.




El que casi siempre ganaba era un joven de más edad que
nosotros con unos bigotes hirsutos, de pelo grueso, que caían como lluvia sobre
su labio superior. De él suponíamos que tenía mucho más experiencia sexual que
nosotros, pues como era el mayor debía haber tenido más contacto con mujeres con
las que seguramente practicaba el sexo. Estando en clases, una vez fue
sorprendido por uno de los maestros leyendo un libro, que se titulaba "Como
enamorar a las mujeres", y mofándose de él, leyó algunos textos del libro que,
la verdad, eran bastante anticuados, pues se referían a la forma en que se
declaraban los pretendientes a nuestras jóvenes abuelas e informándole que en la
actualidad se va directamente al grano, lo que me ha recordado las enseñanzas de
mi tutor, quien decía "Si le pides el culo a mil mujeres, puede que muchas te
digan que no, pero alguna te lo dará, y hasta te va a agradecer que se lo hayas
pedido".



Otro de los juegos que poníamos en práctica, era el de hacer
que uno de nosotros contuviera la respiración, y oprimiéndole fuertemente por
debajo de las costillas, se lograba que perdiera el conocimiento, pero no se
desmayaba, sino que quedaba como hipnotizado, sin saber lo que ocurría a su
alrededor, inclusive, no se percataba de lo que se le decía, y se prestaba a que
se le hicieran bromas de tipo sexual.



En el grupo había un jovencito de quien se rumoraba era
homosexual y algunos de los compañeros comentaban que ya se lo habían cogido.
Dentro de los que esto atestiguaban estaba un amigo mío, quien me contó que
siempre se reunían con este muchachito, él y otro compañero regordete,
libidinoso como él solo y entre ellos se dedicaban a meterle la verga hasta que
quedaban satisfechos. Según me contó mi amigo, su compañero no tenía llenadera,
pues se pasaba las horas pegado a las nalgas del puto y se veía que gozaba de
veras.



Pues este joven se encontraba entre nosotros y fue sometido
al "tratamiento" con lo que quedó a merced de una jauría infernal que se lo
cogió a más no poder. Después al platicar con él y comentarle si no se había
dado cuenta de nada, me dijo que sí, pero que no iba a desperdiciar la
oportunidad de tener tantas vergas a su disposición, por lo que fingió estar
"hipnotizado" mientras le dejaban el culo lleno de leche.



Como los sábados y domingos eran días de asueto, la mayor
parte de los inquilinos iban de visita a casa de sus familiares, ya sea en la
ciudad, o en las poblaciones cercanas, para regresar el domingo por la noche.



En esa ocasión, un compañero alto, de aspecto delgado, tomó
la opción de quedarse, y como se había pasado la noche estudiando, se quedó
dormido más tarde de lo acostumbrado. Según me contó después, soñaba que tenía
la verga metida en un húmedo coño, pero entre sueños, vio que el puto se
esmeraba en mamarle en una forma magistral la verga.



_Me tomé la libertad -le dijo, con una sonrisa pícara. No
pude resistir la tentación de probar tu caramelo y me ha gustado bastante. Tú
descansa, y déjame hacerlo todo.



Como acababa de salir del baño, se encontraba desnudo y por
la posición que había adoptado para hacerle la mamada, casi un sesenta y nueve,
pudo observar que tenía unas nalgas rollizas, y bien formadas, que podían
competir con las de una mujer, por su aspecto y tamaño, pues tenía una breve
cintura que hacía resaltar la redondez de su parte posterior y las movía en
forma provocativa, como incitándole a que se lanzara al ataque.



La verdad, me dijo, es que sentía delicioso y ya despierto el
bebé, aunque no soy afecto a tener relaciones homosexuales, la maestría que
demostraba al chuparme, sobarme y lamerme la verga, hizo que me "sacrificara",
dejándolo seguir su diversión.



Después de un buen rato de estarle demostrando su arte, le
preguntó que si lo que veía le gustaba y al responderle que se antojaba meterle
la verga en el trasero, se le iluminaron cachondamente los ojos, y poniéndose en
posición, levantando las nalgas y apoyando sus sienes contra la almohada, le
invitó a que lo ensartara.



Se colocó detrás de él, y tomándolo por la cintura, apuntó la
cabeza de su carajo hacia su ojete y oprimió con fuerza para sepultarlo de un
envite. Pero se encontró con que su esfínter estaba bien apretado y solo logró
la penetración tras varios intentos, después de que el recipiente aflojó los
músculos..



Una vez realizada la penetración, comenzó un lento movimiento
de mete y saca, sintiendo una deliciosa opresión en el cuerpo de su pene que iba
a repercutir en el centro del placer de su cerebro, haciéndole disfrutar al
máximo con este enculamiento a que estaba sometiendo a su compañero de jodienda.



Merced a los apretones que recibía su afortunado miembro, no
tardó en descargar un torrente de leche hirviendo que terminó por rebosarse en
el perforado intestino, y escurrírse hasta los huevos del penetrador.



Mientras se limpiaba los restos de leche que habían quedado
de esta enculada, le preguntó como era posible que él, a quien ya lo habían
perforado infinidad de vergas, aún conservaba tan apretado su ojete, y le
confesó que en una revista de sexología leyó que para conservar la erección del
miembro había que efectuar unos ejercicios que consistían en apretar el
esfínter. Algo así como el recomendado para a las mujeres para ejercitar el
músculo pubococcígeo, y que esta práctica era lo que lo conservaba en forma y
evitaba el aflojamiento del músculo que contraía su esfínter. Verdad o mentira,
lo cierto es que sí sintió una opresión deliciosa, que lo invitó a repasar la
tarea cuatro veces más, y proseguir al día siguiente, con lo que su amigo quedó
más que servido.



Otro interno me contó que había hecho amistad con una persona
de edad madura, profesionista y rico, quien, ya existiendo confianza entre
ellos, le había hablado de la existencia de baños de vapor en la ciudad, en los
que se podían contratar espacios privados, para poder disfrutar mejor los
beneficios de este servicio, y mi amigo, por no tener dinero, desconocía por
completo que existieran estas cosas. El licenciado, que tal era su profesión, le
ofreció pagar el servicio, pues por la amistad que le había brindado, le
agradaría poder enseñarle a disfrutar de la vida.



Aceptada la invitación, acudieron a un hotel donde se
encontraban estas instalaciones y una vez asignado el cubículo, procedieron a
desnudarse y dejar que el vapor hiciera su tarea. En la conversación que
sostuvieron salió a relucir que él era casado, pero que no podía satisfacer a su
esposa, puesto que había descubierto su tendencia homosexual y su gusto por los
jóvenes.



Conforme iba descubriendo su verdad, le licenciado empezó a
manosear el cuerpo de mi amigo, quien no tardó en tener la verga bien parada,
cosa que aprovecho el homosexual para atrapar su pene dentro de sus labios y
darle una ansiosa mamada. Sintiendo un delicioso fuego invadir el cuerpo de su
verga, mi amigo lo dejó hacer y cuando satisfizo su deseo de mamar, le pidió que
le penetrara el ano, cosa a la que él no se opuso, pues todos nosotros andábamos
con las hormonas alborotadas, y como decíamos a este respecto, "teniendo
agujero, aunque sea caballero".





Acomodado convenientemente en un mueble que servía para
sentarse o acostarse, el licenciado se puso en posición para recibir el erecto
miembro que se centro en su orificio posterior y que, después de unos cuantos
empujones vigorosos, quedó alojado completamente en el interior de su recto que
lo recibió gustoso. Alabando lo largo y grueso del miembro de mi amigo, el
receptor gemía con deleite y le ofrecía darle lo que el quisiera con tal de no
perder esa deliciosa verga que lo estaba haciendo disfrutar tanto.



Halagado, mi amigo se dispuso a darle la cogida de su vida, y
con firmes movimientos de mete y saca, lo llevó hasta el séptimo cielo, hasta
que él no pudiendo contener más la presión del semen que alojaban sus
testículos, dejó escapar un torrente de leche hirviendo que le llenó por
completo el intestino del que lo recibía. No obstante la cantidad de leche
vertida, mi amigo lo siguió jodiendo hasta que se vino dos veces más.



Esto fue solamente el ensayo, pues admirado de la potencia de
esta verga, le ofreció hacerse cargo de todos sus gastos, puesto que podía
hacerlo, con tal de que fuera su amante, ya que no estaba dispuesto a dejar ir
algo que lo había hecho gozar tanto. Aceptó mi amigo, y unos días después se
despidió de nosotros, pues entraría a estudiar a una escuela de paga y a vivir
en un departamento que le había rentado el amante. "Cosas veredes, Mío Cid, que
farán fablar las piedras".



Por mi parte, había hecho amistad con la cocinera, una señora
madura, con un cuerpo cuyos contornos no se podía uno ni imaginar, puesto que lo
cubría una especie de bata con la que siempre se vestía. Vivió en concubinato
con un hombre que la dejó y como era buen jodedor, la había acostumbrado a
disfrutar de la verga, por lo que siempre andaba ganosa, pero por no perder el
trabajo, se abstenía de algún roce con el alumnado.



En las conversaciones que sosteníamos me confió sus deseos y
yo le ofrecí satisfacerla guardando la más absoluta discreción.



Habiendo servido la cena, ella se quedó a hacer la limpieza
de la cocina y yo, escabulléndome de los compañeros, llegué hasta ella
abrazándola desde atrás, y besándola ardorosamente en la nuca. Con las caricias
que le proporcioné a su cuerpo, ella empezó a calentarse y yo pude descubrir que
tenía un cuerpo bien formado, con una breve cintura y unos pechos de agasajo,
así como un par de piernas duras y bien torneadas.



Era una mujer muy limpia y su cuerpo despedía un olor
agradable y, ya estimulada por el cachondeo, bastante excitante, lo que de
inmediato me puso la verga dura, con ganas de introducirse en ese coño que
acariciaba yo con mis ansiosos dedos, sintiendo sus tibias humedades.



Sentado yo en una silla, ella se acaballó sobre mis piernas,
colocándose mi verga en la entrada de su ansioso coño, dejando que la penetrara,
deslizándose suavemente hacia el interior de su vagina, envolviendo mi pene con
una carne cálida que lo apretaba deliciosamente.



Con el cuerpo de ella encima de mí, casi no podía moverme,
pero si podía acariciar sus tibias y redondas nalgas y lamer los pezones de sus
senos, su cuello, y darle ardorosos besos en los labios con lamida de lengua y
toda la cosa. Ella se removía gustosa, feliz de tener una verga, tanto tiempo
ansiada, penetrar sus intimidades y producirle unas sensaciones que la llevaban
al paroxismo de la dicha. Era una verdadera calentura la que la invadía y
demostraba todo el deseo contenido dejando que mi verga perforara una y otra vez
su ardoroso interior lubricado por sus jugos vaginales.



Gozando verdaderamente con la penetración de mi verga, ella
dejaba caer su cuerpo para sentir toda la longitud de mi miembro hasta la misma
matriz, y luego sus fuertes piernas se apoyaban en el suelo para levantar sus
nalgas y desplazándose hacia arriba, dejando fuera mi verga, pero sólo hasta
llegar al glande, para dejarse caer nuevamente exhalando suspiros deleitosos
cerca de mis oídos, con lo que me excitaba más.



Todo este movimiento, todos los roces, lameteos, caricias,
besos y arremetidas, pronto dieron su fruto, y mis hinchados testículos dejaron
escapar su tibia leche que invadió el interior de la vagina de la ansiosa mujer
que dejó liberar sus tensiones con una venida que la dejó completamente
exhausta, al grado de tener que sujetarse de mí para no rodar por el suelo.



Como ella tenía una hora determinada para abandonar el
internado y ésta ya había llegado, ella, compungida, deseando seguir disfrutando
de esta sesión de sexo, me invitó que el fin de semana la acompañara a su casa
donde podíamos continuar jodiendo hasta desfallecer.



Desde luego que acepté su invitación, y durante el tiempo que
estuve en el internado, recibí atenciones especiales en mi alimentación y me
aseguré una amante deliciosa, bastante fogosa y que disfrutó conmigo todo el
tiempo que pudimos estar juntos, hasta que tuve que dejar el internado, porque
fuimos llamadas de regreso, pues los problemas de nuestra escuela se habían
solucionado.



Ella me recibió llorosa cuando fui a despedirme, pero me
obsequió la más suculenta noche de placer que pudo darme, con mamadas,
penetración de coño, perforación de culo y todo lo que nuestras mentes cachondas
pudieron concebir para producir el deleite a nuestros cuerpos.


Por favor vota el relato. Su autor estara encantado de recibir tu voto .


Número de votos: 1
Media de votos: 10.00





Relato: Juegos sexuales en el internado
Leida: 3206veces
Tiempo de lectura: 10minuto/s





Participa en la web
Envia tu relato
Los 50 Ultimos relatos
Los 50 mejores relatos del dia
Los 50 mejores relatos semana
Los 50 mejores relatos del mes



Contacto
Categorias
- Amor filial
- Autosatisfacción
- Bisexuales
- Confesiones
- Control Mental
- Dominación
- Entrevistas / Info
- Erotismo y Amor
- Fantasías Eróticas
- Fetichismo
- Gays
- Grandes Relatos
- Grandes Series
- Hetero: General
- Hetero: Infidelidad
- Hetero: Primera vez
- Intercambios
- Interracial
- Lésbicos
- MicroRelatos
- No Consentido
- Orgías
- Parodias
- Poesía Erótica
- Sadomaso
- Sexo Anal
- Sexo con maduras
- Sexo con maduros
- Sexo Oral
- Sexo Virtual
- Textos de risa
- Transexuales
- Trios
- Voyerismo
- Zoofilia


Afiliados




Datos Legales de acuerdo con las leyes españolas LSSI e internacionales 18 U.S.C. 2257

Portal de contenido adulto administrado por :

Principal | Libro de Visitas | Contáctanos | Envia tu relato | Mis Relatos Porno.com



chica virgen pornoporno vixesualincesto sexo gratisintimidades femeninasmi hermanita xxxgays zoofiliazoofila xxxrelato gay eroticogay violacionesrepublica dominicana pornorelatos mi vecino me espia en el baño mientra me masturvo pornomasaje erotico lesbicover porno transexualesvideos porno gratis abuelas con nietosfollando con una chica virgenmadres muy zorrastravestis en lenceriarelato cogida en la callegrecia pornosexo gratis sadoespañolas follando borrachaspilladas eroticasimagenes porno de doraemonsex shop dos hermanaschicas chupandose el chochorelatos sexo infidelidadfollandome al fontanerofollar chochoafeitandose el coñopelicula porno de romanospeliculas porno bixesualesporno anal con mierdavideos gratis de sofiliaporn narutomarkeze relatoscomo chuparte tu propio peneporno consoladorporno callejerosdominación femenina relatostias pajasrelatos eroticos gay gratisporno simulacion violacionfollando dos tiosgitanas en tangaporno musulmanasexo ancianos gayrelatos eroticos de chantajesrelatos eroticos padre viajando con hijafollando a la casadafollar primasrelatos gay camioneroscasadas con ganas de follaruniversitarias guarrasorgasmos femeninos bestialesnovios pornorelatos mi suegro es mi amanterelato feminizacionbisex triofollando a mamábraguitas suciastriple penetracion gayabuelo folla con su nietalesbiamas maduraspiercing en el coñocornudo folladorelatos eroticos con abuelascaballeros del zodiaco xxxtetas de tiastios pajerosporno sonicporno gratis de viejostodo relatos filialrelatos eroticos gaysvecina duchaporno borrachasfollo con mi primarelatos gay nuevosmi amiga borrachafollar con un viejoafeitando el coñoporno amigopuritanas pornrelatos ardientes